Tomate, en busca de la perfección

La producción de tomate en Gran Canaria ha sido siempre la historia de una búsqueda de la perfección. Desde que se plantaran las primeras semillas a finales del siglo XIX para exportar tomate en invierno al mercado británico, los productores se han esforzado en cumplir con las expectativas de los comercializadores en destino y, especialmente, con el gusto de los consumidores de mercados sensiblemente diferentes entre sí.

 

El tomate cultivado en Gran Canaria, en cualquier caso, parte con ventaja, la de ofrecer un sabor y una jugosidad que representan sus mejores tarjetas de visita. Culpa de ello es el clima con un sol que ayuda al crecimiento más óptimo en el día a día de la tomatera.

 

La necesidad de proteger al tomate de plagas cada vez más globalizadas, obligó a reducir el número de variedades de la hortaliza cultivada en Gran Canaria. Tomates que debían ser aceptados por el consumidor y, al mismo tiempo, suponer una garantía para una resistencia natural en el futuro.

 

Fruto de ello, son los cultivos de los tipos Boludo, Alférez o Doroty que tan buenos resultados están dando en las fincas de tomates de Gran Canaria. Tomates adaptados a todos los gustos y usos en cocina doméstica y en restauración. Bien, suelto, en rama o grande, del tipo beef para ensalada; bien en formato pequeño tipo pera, cherry o cherry pera.

 

Tomate de Gran Canaria, un mundo de sabores por descubrir.