Rones y aguardientes, tradición y futuro

 

Gran Canaria buscó a finales del siglo XIX diferentes productos agrícolas alternativos que relanzaran su economía local tras el fracaso de la cochinilla. Tabaco, rones y aguardientes se sumaron a las apuestas que se hicieron con el tomate y el plátano.

 

El tabaco no tuvo mucho recorrido, plátano y tomate pusieron a la isla en el mapa. Y fueron todo un descubrimiento y éxitos que cambiaron a los grancanarios.

 

El ron comenzó a producirse en Arucas gracias al cultivo de caña dulce en la isla. En 1900, el 60% de toda la caña dulce de Canarias se producía en Gran Canaria. En el cambio de siglo se abrieron incluso otras destilerías en Agaete, Telde y Gáldar que embotellaban rones y aguardientes para consumo local. A los que se sumarían años después nuevas marcas en otros puntos como La Aldea de San Nicolás.

 

La larga historia de los rones y de los aguardientes en Gran Canaria, en la actualidad, se ha prolongado y relanzado con la presencia de marcas punteras que exportan gran parte de su producción fuera de Canarias con notable éxito, pero también con fabricantes menores que han apostado por la calidad.