Vinos de Gran Canaria, la fuerza de la juventud 

La Denominación de Origen Gran Canaria está reconocida como consejo regulador desde diciembre de 2003. La denominación ocupa el 99% de la superficie de la isla de Gran Canaria. Y ésto es así, porque el clima y las condiciones geográficas son las óptimas para el cultivo de uvas y la producción de vino, tanto a nivel del mar como en las zonas de cumbre.

 

Clima

 

La altitud define diferentes microclimas en la isla de Gran Canaria, circunstancia que crea condiciones muy específicas según las zonas para el cultivo de la vid. El viento alisio procedente del noreste, con su aporte de humedad, produce igualmente beneficios para el cultivo, especialmente en zonas de medianías.

 

Suelos

 

Los suelos propicios para cultivar viñedos se pueden encontrar tanto en zonas de costa como en cotas elevadas y hasta aproximadamente los 1.500 metros. Todo, en suelos muy diferentes entre sí.

 

Uvas

 

Los vinos de Gran Canaria son sobre todo tintos, producidos a partir de variedades de uvas como las de Listán negro, Tintilla, Negramoll, siendo la primera la dominante entre los vinos tintos.

 

Las uvas blancas autorizadas por la denominación de origen son las Gual, Pedro Ximénez, Breval, Vijariego, Albillo, Marmajuelo, Moscatel, Burra Blanca, Torrontés, Malvasía y Listán blanco. La última es la más frecuente entre los vinos blancos por su alta tasa de productividad.

 

Características

 

Los vinos de Gran Canaria son jóvenes y frescos. Por lo que se refiere a sus características organolépticas, éstas dependen de las características del suelo, del clima y de la variedad de uva cosechada en cada comarca. Los vinos tintos tienen un contenido alcohólico adecuado y correcto con aromas marcadamente afrutados que dejan un gusto retronasal fructuoso y fragante. Destacan los colores afines al rubí con matices locales y personales violáceos o de ámbar que revelan precisamente la juventud de estos caldos.