Almendras de Gran Canaria, paisaje y tradición

El almendro, el almendrero, y la almendra son parte de la identidad de las comarcas y municipios de las medianías cumbres de Gran Canaria. Crecen en San Bartolomé de Tirajana, en Artenara, de forma diseminada en y sobre el cauce del Barranco de Guayadeque. Sin embargo, son Valsequillo y Tejeda los términos con mayor tradición y también los de mayor producción insular.

Pero el almendro tiene, además de una importancia económica y cultural, otras de interés paisajístico y medioambiental. A los almendros y a sus sabrosas almendras se las puede ver en las tomas más icónicas de las cumbres grancanarias, en fiestas populares, en las del Almendro en Flor de Tejeda y Valsequillo, en recetas, en la mejor repostería insular y formando parte de la renta complementaria de los agricultores.

Aunque se conocen almendreros centenarios, no queda recuerdo de las variedades cultivadas en la isla, sin embargo, sí se distinguen la mollar de sabor dulce, las amargas conocidas como 'comunas', las 'fallías' y las 'morunas', muy dulces pero siempre difíciles de abrir.

La almendra local forma parte de una larga relación de dulces y postres artesanos: bienmesabes, mazapanes, garapiñadas, así como de licores y mojos.

Aún queda el testimonio de las elaboraciones de aceite de almendra amarga empleado en la farmacopea tradicional por sus cualidades curativas y que está en proceso de recomercialización.