Cebolla de Gran Canaria, nacida del viento

 

La cebolla es un cultivo antiguo en Gran Canaria, la primera cita conocida para el Archipiélago Canario es un escrito fechado en 1537. En la zona noroeste insular, en los Llanos de Sardina y Piso Firme, en Gáldar, se han mantenido las variedades de cebolla tradicionales. Tan popular ha sido el cultivo en esa zona que a los galdenses se les conoce con el gentilicio de 'cebolleros'.

 

La cebollas no se cultivan en la zona noroeste de Gran Canaria por casualidad. La comarca cuenta con condiciones de suelo y medioambientales que son ideales para el producto.

 

La cebolla de Gáldar, tanto la blanca para guisos y para fritos, como la morada para ensaladas, necesita de muchas horas de sol y de viento. El sol para hacer crecer el bulbo al ritmo natural; el viento, como dicen los agricultores locales, para 'bajar la melena', la rama, y ayudar a 'echar cabeza'. 

 

Variedades de cebollas de Gáldar

 

Las que siguen son las principales variedades cultivadas en el noroeste de Gran Canaria y adaptadas al microclima local: 

 

- Chata de Sardina. Tiene forma achatada y es de color violeta oscuro. Se recolecta en el mes de mayo. Se incluye en el grupo de las cebollas de picor medio. Se consume en fresco y es la acompañante imprescindible del gofio amasado y escaldado.

 

- Roja de Gáldar. Suele tener una forma poco homogénea, a veces es esférica, otras ovoide o cónica pero siempre de color violeta oscuro. Se recolecta en los meses de julio y agosto. Es muy rica en ensaladas por su escaso picor.

 

- Embarque. Tiene forma achatada y un color marrón. Se trata de la cebolla que más picor presenta y la menos cultivada en la zona. Recomendable para frituras y guisos.

 

- Blanca de Gáldar. Tiene también una forma poco homogénea, puede ser cónica, ovalada o redonda, pero de color marrón. Se recolecta en los meses de julio y agosto. Tiene poco picor y resulta recomendable para guisos y frituras.

 

Cebolla de Gran Canaria, nacida del viento.