Gran Canaria, un arco iris floral

La biodiversidad vegetal es bandera de la naturaleza en Gran Canaria. El escritor español Miguel de Unamuno calificó a la isla de Gran Canaria, allá por 1911, de continente en miniatura cuando admiró la diversidad de paisajes que coexistían en su limitada superficie.

 

Paisajes físicos que son el resultado de una prolongada actividad volcánica y que se traduce, a su vez, en una diversidad climática.

 

Esa diversidad climatológica, los conocidos microclimas locales, son un potencial para el cultivo de flores que explotan algunas empresas locales dedicadas a abastecer las necesidades de plantas ornamentales del sector turístico y de una miríada de jardines públicos y privados. Una parte de esa producción de plantas con flores se exporta y otra también se destina, como es obvio, al mercado local.

 

La lista de plantas que nacen en los viveros y que alimenta el clima grancanario es extensísima, desde las crasas que crecen en entornos secos, que se dan bien en Gran Canaria, a las variedades de flores que ofrecen todos los colores imaginable.

 

¿Sus nombres?: tumbergias, esterlitzias, hibiscus rojos, amarillos, celestinas, buganvillas, rosas, begonias, jazmines, geranios, tuliperos...

 

Gran Canaria, un arco iris floral.