Los productos de la otra biodiversidad

Gran Canaria es el escenario natural de otra biodiversidad vegetal, la que forman sus productos de la tierra cultivados desde antiguo y bajo una larga tradición. Se trata de un biodiversidad paralela a la de la vegetación silvestre autóctona que ha compartido las mismas condiciones climáticas y orográficas durante generaciones.

 

Su valor cultural, en una gran mayoría de casos, se corresponde con el de su condición de variedades únicas, que son también cultivares únicos en el mundo. Productos de una agricultura de subsistencia en otros tiempos que se cosecharon en valles, barrancos y comarcas para consumo local. Cultivares importados que conocieron variaciones isleñas muy inteligentes, fundamentalmente intuitivas, para adaptarlas a las necesidades medioambientales y sociales en cada momento.

 

La serie completa incluye albaricoques, cebollas, tomates, plátanos, almendras, naranjas, higos, fresas hasta completar una lista de variedades agrícolas casi interminable que aún quedaría limitada si no se incluyeran otras de origen ganadero como las que se obtienen a partir de razas canarias como las de las cabras isleñas o las del cochino negro.

 

Tesoros de la agricultura y de la ganadería isleña que el Cabildo de Gran Canaria tiene la obligación de proteger y conservar como un legado para las generaciones futuras. Es la otra biodiversidad.