Hierbas aromáticas, los olores de la tierra

 

 

Las hierbas siempre han estado presente en el ámbito rural de la isla de Gran Canaria, unas veces como plantas cultivadas por sus cualidades medicinales, otras veces por su valor aromático, en muchas ocasiones por ambos motivos.

 

Las hierbas aromáticas tradicionales se cultivaban para recrear olores de campo en el ámbito doméstico, para hacer más amables y confortables las estancias, para recibir apropiadamente a las visitas, para dar sabores característicos a los platos locales, o, simplemente, para ocultar los olores de las casas tradicionales construidas con muros y paredes antiguas y sin saneamientos.

 

El medio natural de Gran Canaria siempre ha sido propicio para hacer brotar de manera espontánea, en su tiempo, a plantas con gran poder aromático. Las hierbas aromáticas que hoy se producen en viveros o que se recolectan son una selección muy afinada de lo mejor de esos olores elegidos por sus cualidades, por su intensidad y su persistencia.

 

Lavandas, toronjil, orégano, romero, laurel... son los olores de la tierra.