Plátano, paisaje e identidad

La mayor parte del plátano que se cultiva en Gran Canaria procede del grupo de cultivares 'Cavendish'. Cultivares triploides del tipo Musa acuminata que en las terminologías técnicas plataneras se conocen con la identificación AAA, que representa a tres juegos cromosómicos de Musa acuminata y ninguno de la Musa balbisana.

 

Esta variedad produce frutos de tamaño intermedio, ofrece una piel amarilla y fina con manchas negras y, lo mejor para el consumidor, se pueden comer crudos.

 

El cultivo del plátano llegó a Gran Canaria procedente del Golfo de Guinea, extendiéndose desde la isla al continente americano con la primera colonización española.

 

Las plataneras exigen de buenas temperaturas, de alrededor de 25 grados, ser cultivadas en alturas no superiores a los 300 metros, en un ambiente muy luminoso, con mucha agua y sobre suelos arenosos, arcillosos, con un pH ácido, con buen drenaje y con un gran contenido en materia orgánica.

 

Los cultivos del plátano, en campos de plataneras, son un referente en el paisaje en la isla de Gran Canaria. Las fincas dedicadas a esta fruta son habituales en el norte insular, pero también en zonas extensas del este y del sur.

 

Su presencia persistente en ese paisaje y en la dieta habitual del grancanario ha convertido a esta fruta amarilla en una de las identidades de la canariedad.