Un regalo del mar

 

La explotación de las salinas está muy vinculada a la historia del Archipiélago. En Gran Canaria, está asociada con el desarrollo de la pesca y el abastecimiento de la industria de salazones. Los últimos centros de producción en salinas costeras se localizan en el sureste de Gran Canaria y en la zona de Bañaderos. En el sureste, la sal se obtiene sobre tajos de barro, en el norte, sobre roca.

 

Las salinas sobre barro son instalaciones y dependencias preparadas para producir sal a partir de agua de mar. Estas salinas están formadas por tomaderos y cocederos ubicados sobre sustratos de barrial. Las de roca producen sal mediante la evaporación de charcos artificiales escalonados practicados sobre rocas volcánicas litorales.

 

Una salina sobre roca en producción es la de El Bufadero, del siglo XVII, y en la costa de Bañaderos. La única existente en la actualidad. Sobre las de barro, las salinas de Vargas y las de Arinaga, en Agüimes, datan del siglo XIX. Las de Tenefé, junto a Pozo Izquierdo, en Santa Lucía de Tirajana, son del siglo XVIII.

 

La sal en Gran Canaria, como ayer, es un regalo natural del mar.